lunes, 11 de octubre de 2010

También los niños pueden sufrir Síndrome Metabólico

La consecuencias en la salud de los niños no son tan evidentes como en los adultos, pero la obesidad infantil se ha asociado con factores de riesgo para la enfermedad cardiovascular y la diabetes, problemas ortopédicos y desórdenes mentales. Un alto Índice de Masa Corporal (IMC) en la adolescencia puede predecir una elevada mortalidad en la edad adulta, así como elevadas tasas de enfermedades cardiovasculares, incluso si se pierde el exceso de peso. Muchas patologías relacionadas con la obesidad, que se pensaba que eran solo aplicables a los adultos, se pueden apreciar ahora en los niños, tales como el “síndrome metabólico”. De hecho, más del 60% de los niños con sobrepeso tienen algún otro factor de riesgo cardiovascular adicional, como hipertensión, hiperlipidemia o hiperinsulinemia, y más del 20% tienen dos o más.

El término “síndrome metabólico” se emplea para describir la conjunción de obesidad abdominal con hipertensión, dislipemia y resistencia a la insulina, que generalmente concurre con disfunción endotelial, uno de los primeros eventos que tienen lugar en el desarrollo de la aterosclerosis. La obesidad es considerada, de hecho, un proceso inflamatorio crónico de grado bajo, puesto que se caracteriza por un incremento en algunos marcadores de inflamación producidos por adipocitos, como la proteína C reactiva, el factor de necrosis tumoral-alfa, la interleukina-6 e incluso la infiltración de macrófagos en el tejido adiposo. En la obesidad se observa un incremento de las especies reactivas de oxígeno, que incrementan la activación de rutas proinflamatorias. La hipertrigliceridemia atribuible al incremento de lipoproteínas ricas en triglicéridos (TRL) es la alteración metabólica más invariable en la obesidad.

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