El término “síndrome metabólico” se emplea para describir la conjunción de obesidad abdominal con hipertensión, dislipemia y resistencia a la insulina, que generalmente concurre con disfunción endotelial, uno de los primeros eventos que tienen lugar en el desarrollo de la aterosclerosis. La obesidad es considerada, de hecho, un proceso inflamatorio crónico de grado bajo, puesto que se caracteriza por un incremento en algunos marcadores de inflamación producidos por adipocitos, como la proteína C reactiva, el factor de necrosis tumoral-alfa, la interleukina-6 e incluso la infiltración de macrófagos en el tejido adiposo. En la obesidad se observa un incremento de las especies reactivas de oxígeno, que incrementan la activación de rutas proinflamatorias. La hipertrigliceridemia atribuible al incremento de lipoproteínas ricas en triglicéridos (TRL) es la alteración metabólica más invariable en la obesidad.
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